martes, 28 de enero de 2014

Algo-Susana March
















No es eso.
Agua fresca de río,
árbol alto, varonil, sobre el monte,
agreste olor a hierba recién brotada,
tibio nido de alondras,
ancho piar de pájaros
sobre el azul sereno de la tarde...
No es eso.
Amor humano,
calor de bocas húmedas y jóvenes,
pesadumbre de amar lo que se muere,
ansia de dar la vida,
laxitud de los miembros, manos rotas
sobre un jirón de niebla...
¡Y no es eso!
Quizá una lágrima
que no he llorado nunca,
o el recuerdo de una mano amiga
cuyo sexo y olor desconozco...
¡No!
Dios sentado en lo alto de mi solio harapiento,
con su diadema de arcángeles
y su lejana paz sin compañía...
Acaso yo misma delante de un espejo,
agraviada por mi propia imagen,
hastiada de mis ojos taciturnos
y de mi boca amarga...
¡Y no es eso tampoco!
Acaso el viento, acaso
una ráfaga triste
de este viento de otoño en la mejilla...


El viento / Ediciones Torremozas

lunes, 27 de enero de 2014

Vamos a redundar-Tomeu Ripoll



















Dudo de la veracidad
de tus ambiguas dudas.
Valga la redundancia
si saco seis doble,
que un tercero me lleva a casa
en el mundo del parchís.

Todo es cíclico y constante,
respirar cuando estás vivo,
redundantemente quieto en sepultura,
dando vueltas en tierras
que se esparcen y brotan sin pausa.

Y nada más nadar
desnudo en la nada,
se repiten las estrellas
de las noches menos claras.
Y la luna crece,
y otra llena,
y otra mengua,
se va,
y vuelve a crecer.
Valga siempre la redundancia
como tiovivo imparable.

Un pálpito vuelto yoyo,
baila sin tutú
la danza del reloj.

Dime ¬¿Quién eres tú?
Pregunta un desconocido.
Y se presenta, y lo conoces, y lo olvidas,
y vuelve de nuevo con otro rostro
y otra pregunta,
¬¿Quién soy yo?
Y el espejo responde:
¬¿Otra vez tú?

Tú duras algo más
en mi rotación,
y muero contigo,
y nazco por ti,
y me acuesto contigo,
y amanezco en ti.
Redundándote eternamente,
cabalgando ese latido
que se jugó el corazón
frente a tus cartas marcadas,
rodeando tus redondeces.
Valga la redundancia
como moneda en curso.

El verbo más ancho / Ediciones La Baragaña

domingo, 26 de enero de 2014

Final-Juan Gelman














   La poesía no es un pájaro.
                                            Y es.
   No es un plumón, el aire, mi camisa.
   No, nada de eso. Y todo eso.            
                                                  Sí.
   He roto un violín contra el crepúsculo
   para ver qué pasaba,
   me fui a la piedra y pregunté qué pasa.
   Pero no. Pero no.
                                Aún no.
   ¿Me olvidé acaso del pañuelo aquel
   donde gira en silencio un vals antiguo?
   No lo olvidé, miradme la mejilla
   y os daréis cuenta, no, no lo olvidé.
   ¿Me olvidé del caballo de madera?
   Tocadme el niño y me diréis que no.
   ¿Y entonces, qué?  
                                 La poesía es una manera de vivir.
   Mira a la gente que hay a tu costado.
   ¿Ama? ¿Sufre? ¿Canta? ¿Llora?
   Ayúdala a luchar por sus manos, sus ojos, su boca, por el beso para besar y el beso para regalar, por su mesa, su cama, su pan, su letra a y su letra h, por su pasado ¬¿acaso no fueron niños?¬ por su porvenir ¬¿acaso no serán niños?¬ por su porvenir ¬ por su presente, por el trozo de paz, de historia y de dicha que le toca, por el pedazo de amor, grande, chico, triste, alegre, que le toca, por todo lo que le toca y se le arrebata en nombre de qué, de qué?
   Tu vida entonces será un río innumerable que se llamará pedro, juan, ana, maría, pájaro, plumón, el aire, mi camisa, violín, crepúsculo, piedra, pañuelo aquel, vals antiguo, caballo de madera.
   La poesía es esto.
                                Y luego, escríbelo.


Gotán y otras cuestiones /  Visor Libros

Vivienda·Viviendo-Batania



















Señores del gobierno infinitivo,
participiamente diputados,
díganme cómo,
dónde comer sin comiendos,
dónde soñar sin soñandos,
de qué manera,
cómo reír sin riendos,
cómo cantar sin cantandos,
cómo el amor, cómo el beso,
cómo el feliz fornicio,
señores del gobierno infinitivo,
particiamente diputados,
escuchen, atiendan el gerundiando:

Si no hay vivienda no hay comiendo.
Si no hay vivienda no hay amando.
Si no hay vivienda no hay riendo.
Si no hay vivienda no hay soñando.

Si no hay vivienda no hay viviendo.

Neorrabioso / Ediciones La Baragaña
(poemas y pintadas)

sábado, 25 de enero de 2014

Amistad a los cuarenta-Ana Pérez Cañamares














Aquella amistad de los quince años
abonada con cáscaras de pipas
regada con el cloro de las piscinas
florecida en descampados y parques

aquella amistad eterna no volverá.

Y hay tardes en que el teléfono no suena
y parece que todos los amigos han muerto
o están lejos o demasiado ocupados
en sobrevivir.

Pero un día: alguien en su silencio
en su mirada de sobreentendidos
se convierte en portador del milagro.

En él la tristeza del superviviente
se parece tanto a la alegría
que no hay entre ellas ninguna diferencia.

Su casa abierta huele a piscina.
Y compartimos como pipas las cervezas
y las jarras son trofeos a los que vencimos
en tardes silenciosas la tentación del abandono.

Alfabeto de cicatrices / Baile del Sol

viernes, 24 de enero de 2014

Secret Love-Giovanni Allevi

Giovanni Allevi / Youtube

Compincheos con los muertos-Wislawa Szymborska














¿En qué circunstancias sueñas con los muertos?
¿Piensas en ellos antes de dormir?
¿Quién aparece primero?
¿Es siempre el mismo?
¿Nombre? ¿Apellido? ¿Cementerio? ¿Fecha de defunción?

¿En nombre de qué acuden?
¿De una antigua amistad? ¿Del parentesco? ¿De la patria?
¿Dicen de dónde vienen?
¿A quién representan?
¿A quién más, a parte de ti, visitan en sueños?

¿Se parecen sus rostros a los de las fotografías?
¿O han envejecido con el tiempo?
¿Tienen buen aspecto, o están consumidos?
¿Se les han cerrado ya las heridas, a quienes cayeron muertos?
¿Siguen recordando quién les mató?

¿Qué llevan en las manos? Describe los objetos.
¿Están podridos? ¿Herrumbrosos? ¿Calcinados? ¿Carcomidos?
¿Qué se lee en sus ojos? ¿Amenaza? ¿Ruego? ¿Qué ruegan?
¿Sólo habláis del tiempo? ¿De los pájaros?
¿De flores? ¿De mariposas?

¿Alguna pregunta inoportuna por su parte?
¿Y, si se da el caso, tú qué les contestas
en lugar de callar con prudencia?,
¿o de cambiar el tema del sueño?,
¿o de despertarte a tiempo?

Paisaje con grano de arena / Editorial Lumen