Mostrando entradas con la etiqueta Luis Ansorena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Ansorena. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de marzo de 2014

3 Poemas de "La luz del nómada"-Luis Ansorena














Le dijo el río
a la rama:
-Hubo otro tiempo
en que pude sentir
en la arena de mi orilla
la huella
de la niña ciega
y un escalofrío
en el agua.

***

Y tú me preguntas, amor,
qué quiero representar.

Amor, represento tu amor.
Tu amor y mi amor.
Y todo el amor del mundo
y todo el amor del mundo
y todo el amor del mundo.

También represento el dolor.
Tu dolor y mi dolor.
Y tu mirada perdida
en las ausencias del alma.
Y los ojos de aquel niño
que pedía a los turistas
en aquella plaza de Agra.
Y las paredes de Baam
y las arenas del Sáhara.
Las mulatas de Itapoán
paseando por la playa.
Las heridas en combate
de aquel loco soñador
que quiso cambiar el mundo
y solo encontró dolor.
Y todo el dolor del mundo
y todo el dolor del mundo
y todo el dolor del mundo.

Y aquel amanecer en Delhi
y el anciano que vivía en una caja.
Y el frío del Uhuru Pick
y el viento entre las jaimas
y las lágrimas de arena
de los niños de Tonduf.
Y el rojo del Fuerte Rojo
y el cielo del azul de Son Saura
y el amarillo del Tar
y el ocre del Masai Mara.
Y todo el color del mundo
y todo el color del mundo
y todo el color del mundo.

Ahora ya sabes amor,
qué quiero representar.

Amor, dolor y color
y el mundo
que mira al mundo.

***

Tan lejos vivía aquel poeta
que parecía una flor de montaña.

Al preguntarle la gente
por qué vivía en el bosque.
sereno, mirando una flor,
dulcemente sonreía.

Pero después esa gente
atraída por su fama,
trajo a más gente.

Murió el bosque.
Murió la flor.
Murió el poeta.

Y ahora la gente se pregunta:
¿Dónde está el bosque?
¿Dónde la flor?
¿Dónde, el poeta?


La Luz del Nómada / Ediciones La Baragaña

domingo, 12 de enero de 2014

El hombre-Luis Ansorena
















El hombre,
animal desorientado
ha seguido
los senderos de los montes,
buscando en sitios altos,
altos signos.
Signos de permanencia.

El hombre, al fin,
encuentra los signos.

Interroga los signos.

Pero los signos,
en silencio,
interrogan al hombre.


La luz del nómada / Ediciones La Baragaña

viernes, 10 de enero de 2014

Es inútil-Luis Ansorena



















Es inútil que os pongáis todos en contra.
Es inútil que digáis que no mil veces.
Los versos entrarán en vuestras casas
enredados en el pelo de vuestras hijas.
Un día miraréis por la ventana
y veréis un hombre
que escribe sentado en la acera.
Una noche os cruzaréis con una joven
y veréis, en sus ojos, dos incendios.

Veneno en verso,
que se filtra por las puertas.
Poemas que el viento
dibuja en las ventanas.

Un día os miraréis en el espejo,
cuando ya vuestras hijas
no habiten vuestra casa.
Cuando ya nunca
os asoméis a la ventana,
y ya no esté el hombre que escribe
sentado en la acera,
cuando se haya consumido
el incendio en las miradas.

Entonces sentiréis en el pecho
un hueco enorme
mas el tiempo os dirá,
muy quedamente,
Me fui con vuestras hijas,
a otras tierras.
He muerto de frío,
con el hombre de la acera.
Ardí, consumido,
en el fuego de aquella joven,
desvanecido en su mirada.

Veneno en verso,
que se filtra por las puertas.
Poemas que el viento,
dibuja en las ventanas.


La Luz del Nómada  / Ediciones La Baragaña