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sábado, 5 de abril de 2014

Alabanza de la mala opinión de sí mismo-Wislawa Szymborska














El águila ratonera no suele reprocharse nada.
Carece de escrúpulos la pantera negra.
Las pirañas no dudan de la honradez de sus actos.
Y el crótalo a la autoaprobación constante se entrega.

El chacal autocrítico está aún por nacer.
La langosta, el caimán, la triquina y el tábano
viven satisfechos de ser como son.

Cien kilos pesa el corazón de la orca,
pero es, en lo esencial,
como una pluma liviana.

En el tercer planeta del sol,
la conciencia limpia y tranquila
es síntoma primordial de animalidad.

Paisaje con grano de arena / Editorial Lumen

viernes, 24 de enero de 2014

Compincheos con los muertos-Wislawa Szymborska














¿En qué circunstancias sueñas con los muertos?
¿Piensas en ellos antes de dormir?
¿Quién aparece primero?
¿Es siempre el mismo?
¿Nombre? ¿Apellido? ¿Cementerio? ¿Fecha de defunción?

¿En nombre de qué acuden?
¿De una antigua amistad? ¿Del parentesco? ¿De la patria?
¿Dicen de dónde vienen?
¿A quién representan?
¿A quién más, a parte de ti, visitan en sueños?

¿Se parecen sus rostros a los de las fotografías?
¿O han envejecido con el tiempo?
¿Tienen buen aspecto, o están consumidos?
¿Se les han cerrado ya las heridas, a quienes cayeron muertos?
¿Siguen recordando quién les mató?

¿Qué llevan en las manos? Describe los objetos.
¿Están podridos? ¿Herrumbrosos? ¿Calcinados? ¿Carcomidos?
¿Qué se lee en sus ojos? ¿Amenaza? ¿Ruego? ¿Qué ruegan?
¿Sólo habláis del tiempo? ¿De los pájaros?
¿De flores? ¿De mariposas?

¿Alguna pregunta inoportuna por su parte?
¿Y, si se da el caso, tú qué les contestas
en lugar de callar con prudencia?,
¿o de cambiar el tema del sueño?,
¿o de despertarte a tiempo?

Paisaje con grano de arena / Editorial Lumen

jueves, 16 de enero de 2014

Acaso-Wislawa Szymborska
















Pudo haber sucedido.
Debió suceder.
Sucedió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Pero no a ti.

Te salvaste por ser el primero.
Te salvaste por ser el último.
Por estar solo. Con gente.
A la izquierda. A la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque lucía un sol esplendoroso.

Por suerte había un bosque.
Por suerte no había árboles.
Por suerte, un raíl, un gancho, una viga, un freno,
una repisa, una curva, un milímetro, un segundo.
Por suerte había a mano un clavo ardiendo.

A causa de, puesto que, sin embargo, pese a.
A saber qué hubiera ocurrido si la mano, si el pie,
por un pelo, a un paso
de una coincidencia.

¿Estás, pues, aquí? ¿Salido de un instante aún entreabierto?
¿La red sólo tenía una malla, y tú a través de la malla?
No logro salir de mi asombro ni articular palabra.
Escucha
en mí late, desbocado, tu corazón.


Paisaje con grano de arena / Editorial Lumen