sábado, 18 de enero de 2014

Cautivo de ti-Miquel Àngel Lladó Ribas















Cautivo de Ti,
navego entre un mar
de incertidumbres.

A veces
estoy en la cresta de la ola;
otras veces,
en la sima más profunda.

Como una cáscara de nuez,
oscilo
entre el Amor
y la Desesperanza.

Cuando el mar se calma,
vislumbro el Equilibrio.

Entonces
recojo las redes
y hago recuento:
Contigo a mi lado
la pesca siempre es buena.

         ***

Captiu de Tu,
naveg entre un mar
d'incerteses.

A vegades
som la cresta de l'onada;
altres,
a l'avenc més profund.

Com una closca de nou,
trontoll
entre l'Amor
i la Desesperança.

Quan el mar s'encalma,
albir l'Equilibri.

Aleshores
recull de xarxes
i faig recompte:
amb Tu al devora
la captura sempre és bona.

El inquilino del hielo / Casabierta Editorial
(Edición bilingüe)

viernes, 17 de enero de 2014

A veces A voces-Tomeu Ripoll















A veces, abro mi cartera y está vacía,
abro mis ojos y sigo sin ver,
o presto toda la atención
y nadie me la devuelve.

A veces, pago impuestos
que son deudas que jamás
hice nada por contraer.
A veces, me quedo a vivir en tu mirada
y se me va el alma en el alquiler.
Y de repente...
    se cae el cielo,
         se moja el aire
              y siento miedo.

Sometimes, I talk another language.
Y no me entiendo,
y no me atiendo como es debido,
y bebo más de lo convenido
y hablo más de lo concertado.

A veces, me llaman para cambiar de compañía
y abandono a mis amigos,
a veces no tengo amigos,
a veces vendo amigos.

A veces descubro la verdad
y se muere de frío.

A duras penas recuerdo
que tengo mala memoria.
A duras penas, mangas verdes
que suenan en el río a buenas horas,
y amanece más temprano...
y no por mucho madrugar
recibo la ayuda de Dios.
Y de repente...
    se cae el cielo,
         se moja el aire
              y siento miedo.

A veces me repito como un metrónomo,
a veces me repito como un metrónomo,
a veces me repito como un metrónomo,
y me equivoco como la paloma de Alberti,
y me creo que hay fronteras,
y pienso que ser español es importante,
o un privilegio o un color.

        Quelque fois je parle en autre language,
y no me entiendo...

Y a veces veo muertos,
y a veces son los muertos los que me miran...
Y de repente...
    se cae el cielo,
         se moja el aire
              y siento miedo.

A veces pierdo el hilo
y todo se hace más difícil
porque no puedo coser y cantar.
Y a veces tic,
            soy un reloj tac,
y a veces tic,
            soy un reloj tac.
Y me repito como un metrónomo,
y me repito como un metrónomo.

                            Y mido el tiempo,
            su tartamudeo constante,
            su irse desovillando,
su implacable latido.
Y de repente...
    se cae el cielo,
         se moja el aire
              y siento miedo.

El verbo más ancho / Ediciones La Baragaña

jueves, 16 de enero de 2014

Acaso-Wislawa Szymborska
















Pudo haber sucedido.
Debió suceder.
Sucedió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Pero no a ti.

Te salvaste por ser el primero.
Te salvaste por ser el último.
Por estar solo. Con gente.
A la izquierda. A la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque lucía un sol esplendoroso.

Por suerte había un bosque.
Por suerte no había árboles.
Por suerte, un raíl, un gancho, una viga, un freno,
una repisa, una curva, un milímetro, un segundo.
Por suerte había a mano un clavo ardiendo.

A causa de, puesto que, sin embargo, pese a.
A saber qué hubiera ocurrido si la mano, si el pie,
por un pelo, a un paso
de una coincidencia.

¿Estás, pues, aquí? ¿Salido de un instante aún entreabierto?
¿La red sólo tenía una malla, y tú a través de la malla?
No logro salir de mi asombro ni articular palabra.
Escucha
en mí late, desbocado, tu corazón.


Paisaje con grano de arena / Editorial Lumen

miércoles, 15 de enero de 2014

Oración-Juan Gelman


Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.

Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.


Violín y otras cuestiones / Ediciones Gleizer




martes, 14 de enero de 2014

La Diosa Blanca-Robert Graves




















Todos los santos la denigran, y todos los hombres cuerdos
gobernados por la regla de oro del Dios Apolo,
en menosprecio de la cual nos hicimos a la vela para encontrarla
en regiones distantes donde más probablemente se halle,
a quien por encima de todas las cosas deseábamos conocer:
hermana del espejismo y del eco.

Fue una virtud no quedarse,
seguir nuestro obstinado y heroico camino
buscándola en la cima del volcán,
entre hielo apretado o allí donde la pista se había borrado
más allá de la caverna de los siete durmientes:
cuya ancha y alta frente era tan blanca como cualquier leproso,
cuyos ojos eran azules, con labios como bayas de fresno,
y el cabello de miel ondulante cubriendo sus caderas blancas.

Una verde savia primaveral agitándose en el bosque joven
se prepara a celebrar a la Madre Montaña,
cada pájaro cantor trinará un rato para ella;
pero a nosotros se nos ha dado, aún en noviembre,
la estación más cruel, tal agudo sentido
de su magnificencia desnuda
que olvidamos la crueldad y la traición pasadas,
sin importarnos dónde puede caer el próximo rayo.



Cien poemas / Editorial Lumen
(Edición bilingüe)

domingo, 12 de enero de 2014

El hombre-Luis Ansorena
















El hombre,
animal desorientado
ha seguido
los senderos de los montes,
buscando en sitios altos,
altos signos.
Signos de permanencia.

El hombre, al fin,
encuentra los signos.

Interroga los signos.

Pero los signos,
en silencio,
interrogan al hombre.


La luz del nómada / Ediciones La Baragaña

sábado, 11 de enero de 2014

No deberían escucharnos-Jorge Espina



















                                                                                         A Nora Espina y Julia Rigo


El tiempo
imparte su doctrina,
te quedas sordo
mudo
ciego.
Poco a poco vas haciendo callo,
la piel se endurece
y va perdiendo sensibilidad.
Es tal la urgencia
tales las exigencias
que te apremian
que gusto y olfato
son acontecimientos
meramente accidentales.

Te educaron en la inercia
te educaron en la indiferencia
te educaron en el dolor
te educaron en la muerte.

Al final comprendes
que todo aquello
que te enseñaron
era falso,
que no debiste fiar
ni en dios
ni en el estado
y mucho menos
en ti.

Míralas.

Son libres
y felices,
sonríen
se deslizan por el tobogán
hacia nosotros.

           No deberían escucharnos.
                       No deberían escucharnos.


Volver al pan, llegar a casa / Canalla Ediciones