jueves, 16 de enero de 2014

Acaso-Wislawa Szymborska
















Pudo haber sucedido.
Debió suceder.
Sucedió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Pero no a ti.

Te salvaste por ser el primero.
Te salvaste por ser el último.
Por estar solo. Con gente.
A la izquierda. A la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque lucía un sol esplendoroso.

Por suerte había un bosque.
Por suerte no había árboles.
Por suerte, un raíl, un gancho, una viga, un freno,
una repisa, una curva, un milímetro, un segundo.
Por suerte había a mano un clavo ardiendo.

A causa de, puesto que, sin embargo, pese a.
A saber qué hubiera ocurrido si la mano, si el pie,
por un pelo, a un paso
de una coincidencia.

¿Estás, pues, aquí? ¿Salido de un instante aún entreabierto?
¿La red sólo tenía una malla, y tú a través de la malla?
No logro salir de mi asombro ni articular palabra.
Escucha
en mí late, desbocado, tu corazón.


Paisaje con grano de arena / Editorial Lumen

miércoles, 15 de enero de 2014

Oración-Juan Gelman


Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.

Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.


Violín y otras cuestiones / Ediciones Gleizer




martes, 14 de enero de 2014

La Diosa Blanca-Robert Graves




















Todos los santos la denigran, y todos los hombres cuerdos
gobernados por la regla de oro del Dios Apolo,
en menosprecio de la cual nos hicimos a la vela para encontrarla
en regiones distantes donde más probablemente se halle,
a quien por encima de todas las cosas deseábamos conocer:
hermana del espejismo y del eco.

Fue una virtud no quedarse,
seguir nuestro obstinado y heroico camino
buscándola en la cima del volcán,
entre hielo apretado o allí donde la pista se había borrado
más allá de la caverna de los siete durmientes:
cuya ancha y alta frente era tan blanca como cualquier leproso,
cuyos ojos eran azules, con labios como bayas de fresno,
y el cabello de miel ondulante cubriendo sus caderas blancas.

Una verde savia primaveral agitándose en el bosque joven
se prepara a celebrar a la Madre Montaña,
cada pájaro cantor trinará un rato para ella;
pero a nosotros se nos ha dado, aún en noviembre,
la estación más cruel, tal agudo sentido
de su magnificencia desnuda
que olvidamos la crueldad y la traición pasadas,
sin importarnos dónde puede caer el próximo rayo.



Cien poemas / Editorial Lumen
(Edición bilingüe)

domingo, 12 de enero de 2014

El hombre-Luis Ansorena
















El hombre,
animal desorientado
ha seguido
los senderos de los montes,
buscando en sitios altos,
altos signos.
Signos de permanencia.

El hombre, al fin,
encuentra los signos.

Interroga los signos.

Pero los signos,
en silencio,
interrogan al hombre.


La luz del nómada / Ediciones La Baragaña

sábado, 11 de enero de 2014

No deberían escucharnos-Jorge Espina



















                                                                                         A Nora Espina y Julia Rigo


El tiempo
imparte su doctrina,
te quedas sordo
mudo
ciego.
Poco a poco vas haciendo callo,
la piel se endurece
y va perdiendo sensibilidad.
Es tal la urgencia
tales las exigencias
que te apremian
que gusto y olfato
son acontecimientos
meramente accidentales.

Te educaron en la inercia
te educaron en la indiferencia
te educaron en el dolor
te educaron en la muerte.

Al final comprendes
que todo aquello
que te enseñaron
era falso,
que no debiste fiar
ni en dios
ni en el estado
y mucho menos
en ti.

Míralas.

Son libres
y felices,
sonríen
se deslizan por el tobogán
hacia nosotros.

           No deberían escucharnos.
                       No deberían escucharnos.


Volver al pan, llegar a casa / Canalla Ediciones



viernes, 10 de enero de 2014

Es inútil-Luis Ansorena



















Es inútil que os pongáis todos en contra.
Es inútil que digáis que no mil veces.
Los versos entrarán en vuestras casas
enredados en el pelo de vuestras hijas.
Un día miraréis por la ventana
y veréis un hombre
que escribe sentado en la acera.
Una noche os cruzaréis con una joven
y veréis, en sus ojos, dos incendios.

Veneno en verso,
que se filtra por las puertas.
Poemas que el viento
dibuja en las ventanas.

Un día os miraréis en el espejo,
cuando ya vuestras hijas
no habiten vuestra casa.
Cuando ya nunca
os asoméis a la ventana,
y ya no esté el hombre que escribe
sentado en la acera,
cuando se haya consumido
el incendio en las miradas.

Entonces sentiréis en el pecho
un hueco enorme
mas el tiempo os dirá,
muy quedamente,
Me fui con vuestras hijas,
a otras tierras.
He muerto de frío,
con el hombre de la acera.
Ardí, consumido,
en el fuego de aquella joven,
desvanecido en su mirada.

Veneno en verso,
que se filtra por las puertas.
Poemas que el viento,
dibuja en las ventanas.


La Luz del Nómada  / Ediciones La Baragaña

martes, 7 de enero de 2014

Poema-Antonio Rigo



















Me dices ven,
sube a mi palacio de cristal
entra en la locura
del deseo imaginado,
aprende del fuego
respira la luna
mastica la luz,
me dices ven,
sube a la torre
donde nace el oro
y juega el diamante
y no hay más ceniza
que la falta de decisión,
me dices ven, tú
que duermes entre los peces
y tienes huertos y montañas
sobre las paredes
donde extiendes la fragancia
el vino y
la necesidad de arroz.

Masticando Adelfa / Ediciones La Baragaña