domingo, 12 de enero de 2014

El hombre-Luis Ansorena
















El hombre,
animal desorientado
ha seguido
los senderos de los montes,
buscando en sitios altos,
altos signos.
Signos de permanencia.

El hombre, al fin,
encuentra los signos.

Interroga los signos.

Pero los signos,
en silencio,
interrogan al hombre.


La luz del nómada / Ediciones La Baragaña

sábado, 11 de enero de 2014

No deberían escucharnos-Jorge Espina



















                                                                                         A Nora Espina y Julia Rigo


El tiempo
imparte su doctrina,
te quedas sordo
mudo
ciego.
Poco a poco vas haciendo callo,
la piel se endurece
y va perdiendo sensibilidad.
Es tal la urgencia
tales las exigencias
que te apremian
que gusto y olfato
son acontecimientos
meramente accidentales.

Te educaron en la inercia
te educaron en la indiferencia
te educaron en el dolor
te educaron en la muerte.

Al final comprendes
que todo aquello
que te enseñaron
era falso,
que no debiste fiar
ni en dios
ni en el estado
y mucho menos
en ti.

Míralas.

Son libres
y felices,
sonríen
se deslizan por el tobogán
hacia nosotros.

           No deberían escucharnos.
                       No deberían escucharnos.


Volver al pan, llegar a casa / Canalla Ediciones



viernes, 10 de enero de 2014

Es inútil-Luis Ansorena



















Es inútil que os pongáis todos en contra.
Es inútil que digáis que no mil veces.
Los versos entrarán en vuestras casas
enredados en el pelo de vuestras hijas.
Un día miraréis por la ventana
y veréis un hombre
que escribe sentado en la acera.
Una noche os cruzaréis con una joven
y veréis, en sus ojos, dos incendios.

Veneno en verso,
que se filtra por las puertas.
Poemas que el viento
dibuja en las ventanas.

Un día os miraréis en el espejo,
cuando ya vuestras hijas
no habiten vuestra casa.
Cuando ya nunca
os asoméis a la ventana,
y ya no esté el hombre que escribe
sentado en la acera,
cuando se haya consumido
el incendio en las miradas.

Entonces sentiréis en el pecho
un hueco enorme
mas el tiempo os dirá,
muy quedamente,
Me fui con vuestras hijas,
a otras tierras.
He muerto de frío,
con el hombre de la acera.
Ardí, consumido,
en el fuego de aquella joven,
desvanecido en su mirada.

Veneno en verso,
que se filtra por las puertas.
Poemas que el viento,
dibuja en las ventanas.


La Luz del Nómada  / Ediciones La Baragaña

martes, 7 de enero de 2014

Poema-Antonio Rigo



















Me dices ven,
sube a mi palacio de cristal
entra en la locura
del deseo imaginado,
aprende del fuego
respira la luna
mastica la luz,
me dices ven,
sube a la torre
donde nace el oro
y juega el diamante
y no hay más ceniza
que la falta de decisión,
me dices ven, tú
que duermes entre los peces
y tienes huertos y montañas
sobre las paredes
donde extiendes la fragancia
el vino y
la necesidad de arroz.

Masticando Adelfa / Ediciones La Baragaña

viernes, 3 de enero de 2014

Solo palabras-Tomeu Ripoll



















Tú, puedes ser luz cuando me lees,
yo, puedo ser agua que te abre,
pero las palabras quedan en medio
como un camino, como una brecha,
como una estación que no es de nadie.

Y si un día me entiendes o me enciendes,
si un día me quieres o me rompes,
quedan las palabras que te dije,
       las palabras como flores muertas,
                   flores secas oliendo a silencio.

Y si un día me olvidas o me guardas,
si un día pequeño me vuelves sombra,
quedan las palabras que te quedas,
       las palabras como lengua propia
                   que me nombran por descuido.

Tú, puedes ser luz cuando me lees,
yo, puedo ser lluvia que te abraza,
pero las palabras quedan en medio,
como una muralla o como un puente,
como una razón que no es de nadie.

Y se despellejan las palabras
con las uñas de la distancia.
Si un día te despiertas
y no encuentras lo que he escrito
ni en un rincón de la memoria,
es que la hiedra venenosa
se hizo enredadera en la rutina,
alcohol sobre la tinta del mar,
agua sobre el agua mansa,
y desnudó las hojas de letras,
las cubrió de musgo,
y fermentaron de sentirse solas.

Tú, puedes ser luz cuando me lees,
yo, puedo ser río que se marcha,
pero las palabras se quedan en medio,
como las huellas de una canción
que, en minúscula o en voz baja,
consiguieron mirarte a los ojos
y decirte que tú, puedes ser luz,
y decirte que yo, puedo ser agua,
y que el resto, son solo palabras.


El verbo más ancho / Ediciones La Baragaña

miércoles, 1 de enero de 2014

Mi madre y yo-Susana March












Siempre soy un poco niña
cuando voy a ver a mi madre.
Ella me riñe como si lo fuera,
me arregla la lazada del vestido,
critica la forma de pintarme los labios,
me esponja el cabello,
me repite por centésima vez
el modo de hacer una buena sopa de pescado.
Y yo asiento a todo, dichosa, tranquila,
enamorada de mi madre,
de sus cabellos grises,
de su cuerpo deformado por los años y la maternidad,
de sus manos marchitas y hacendosas,
de sus pies diminutos que todavía no han aprendido a estarse quietos.
Después me estrecho un instante
contra su seno y ella
me va borrando años, melancolías, ansias,
con la dulce caricia de su mano. Y yo pienso:
-"Algún día
dejaré de oír esta voz,
dejaré de sentir sobre la frente
el temblor de estos dedos..."
Y es como si el mundo
se quedara vacío de pronto.
¿Hay una orfandad más triste que la orfandad del adulto?
¡Huérfanos de cabeza gris!
Yo no sería nunca vieja si viviera siempre mi madre.
¡Lo sé!
Pero quedarme sola,
afrontar sin ella la muerte y la enfermedad,
tener un gran dolor y no contárselo...
¡Ah, todo es mentira junto a esto!
Mi madre a la espalda,
mi hijo delante de mí.
¡Lo demás no importa!


Poemas/Antología (1938-1959)
Publicaciones La Isla de los Ratones

lunes, 30 de diciembre de 2013

Poesía- Biel Vila



De algunas mujeres me gusta
lo que se ve con la luz apagada y
los ojos cerrados.
Aquel brillo.
Esa luz.



Vivo en las pequeñas cosas / Ediciones La Baragaña