lunes, 10 de marzo de 2014

3 Poemas de "Esta Luz"-Antonio Gamoneda














MIRAS la nieve prendida en las hojas del lauro. Retienes en tus
ojos la blancura y la sombra y adviertes el silencio de los pájaros.

Yo sé que los pájaros han huido, que no van a volver y que tú
existes más allá de mis límites.

Tú eres la nieve.

***

Estás sola en ti, debajo de tu luz, llorando.

Hay un pétalo herido en tu rostro.

                                                   Fluye
tu llanto en mis venas. Tú

eres mi enfermedad y tú me salvas.

***

VAS a volver

"cuando nazcan las cerezas y despierte la tórtola".

Has dibujado el mundo en una mentira luminosa.


Yo vi los ojos de la tórtola encendidos por la ira,

sé que en el lauro habita el ácido prúsico

y que sus frutos inmovilizan el corazón de los pájaros.


Pero hay cerezas ocultas en la nieve y

oigo el gemido de la tórtola.


Esta Luz / Galaxia Gutenberg
(poesía reunida 1947-2004)
Círculo de Lectores



sábado, 8 de marzo de 2014

Menos tu vientre-Miguel Hernández



















MENOS TU VIENTRE

  Menos tu vientre
todo es confuso.
  Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
  Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo postrero
polvo del mundo.
  Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.

Los 25000 mejores versos de la lengua castellana / Editorial Vergara
(Círculo de Lectores 1986)

7 Poemas de "Masticando adelfa"-Antonio Rigo


Salgo ya tarde
y desde la muralla
le grito al vacío
palabras de amor:
La noche sigue intacta,
ni cesa la mar
ni la luna se parte en dos.
Estoy solo y
me cuento las palpitaciones.
Hay un no sé qué de agradable.

***

Desde el agujero excavado en la tierra,
detrás del muro de piedras,
desde el árbol, la puerta, la trinchera:
la luna
como un disparo de ansiedad.

***

Camino lento
por estas tardes,
tengo tanto tiempo
con todo ese amor
entre mis manos vacías,
acaricio los perros
veo pasar el vuelo de tu voz
subo torpemente al árbol.
Esto es lo que hay.
Nada aparento.
Nada espero.

***

Amarte 
es como conducir
bajo la luz de la luna
embriagado por las sombras
del árbol del silencio,
a solas en la carretera
tu resplandor y yo.

***

Inspiración.
El poeta escribe
cuando tose
la rosa.

***

¿Por qué salté?
La perfecta luz de tu vacío.
Por eso.
Y por el verbo que me enseñ´ço
el más animal de tus besos.

***

Te amo con pasión y
sin ruido,
como la nieve cayendo
en una montaña de fuego,
como encender en la noche
una invisible luz.


Masticando adelfa / Ediciones La Baragaña
(obra reunida 1991-2011)



viernes, 7 de marzo de 2014

3 Poemas de "Reverdecer"-Jorge Espina















SUEÑA QUE TÚ ERES TÚ
                                                                 A mi hija Carla; el día de su nacimiento.
Sueña y te llamarán loca
Aquellos que solo vegetan,
Sueña y afila los dientes
Y si tienes alguna meta
Sueña que tú eres tú
Y haz lo que tu mente sueña.
Si tu alma ama, ama,
Has de ser de tu alma dueña,
Si tu alma ríe, ríe,
Y llora si algo lamentas,
Qué más da que piensen que eres débil
Si es que alguna vez piensan.
No dejes que piensen por ti
Y siente siempre lo que sientes
Y no lo que quieren que sientas.

***

MUJER DE FLORES BLANCAS Y FRUTOS ROJOS

    Como un ternero enamorado de un cerezo, sientiendo nacer
raíces que se hunden y confunden la tierra. Ama su sombra, el
rumor de sus hojas, la suavidad de su piel. (La corteza del cerezo
es dulce, dócil y lustrosa).
   Hoy me siento ternero, me acerco a ti rumiando los besos de
ayer, buscando el frescor, el tenue murmullo de tus cabellos, el
goce de tu piel vegetal. Rozando mi cadera con tu tronco, mi
cuello con tus hombros. Me estiro lentamente y cojo una cereza
de tu boca.
   Sonríes y me preguntas qué me pasa, te contesto: Mouuuuuuu.
Soy un ternero enamorado de un cerezo.

***

Te amo con la torpeza y la insistencia
       Del niño que aprende a silbar.


Reverdecer / Ediciones Baile del Sol


jueves, 6 de marzo de 2014

"Sonatina"-Rubén Darío




















La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
  El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña, dice cosas banales,
y vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
  ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las tierras de Ormuz?
  ¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
  Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
  ¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
¡Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal!
  ¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(la princesa está pálida, la princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!
  -¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada, en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!


Los 25000 mejores versos de la lengua española / Editorial Vergara
(Círculo de Lectores 1986)

miércoles, 5 de marzo de 2014

Poemas de "Los Muertos"-José Luis Hidalgo



















LO FATAL

He nacido entre los muertos, y mi vida
es tan sólo el recuerdo de sus almas,
que, lentas, van soñando entre mi sangre
y sobre el mundo ciego la levantan.

Quedó lejos la tierra; mis raíces
no saben del frescor que en ella canta.
De invisibles cenizas es mi cuerpo.
Los muertos de la tierra me separan.

Quisiera ser yo mismo, luz distinta,
brillando, cada día, con el alba;
estrella de la noche, siempre joven,
que fulge de sí misma solitaria.

Pero ya no estoy solo. Mi ser vivo
lleva siempre los muertos en su entraña.
Moriré como todos, y mi vida
será oscura memoria en otras almas.

***

NO SOY ETERNO

No soy eterno, y Tú lo sabes.
Sólo la luz con que te  miro
brillará, siempre, entre los hombres,
de cuerpo en cuerpo y sin destino.

Pero la carne se deshace;
sólo es la tierra del camino
donde Tú pisas, la tristísima
madre en que siembras tu delirio.

Y cada cuerpo es una herida
por la que sangra cada vivo
la sangre ciega de los años
que va bebiendo al infinito.

***

AHORA QUE YA ESTOY SOLO

Ahora que ya estoy solo, te llamo suavemente,
y bajas a mi boca, como un fruto maduro,
desde el árbol eterno donde existes y velas
con las ramas rozadas por los astros desnudos.

Ahora que ya estoy solo, puedo morir. Tú sabes
que a la muerte hay que ir sin que nadie nos llore,
ocultando las rosas del amor que encendimos
y el que sólo fue sombra que soñamos de noche.

Por eso está ya el fruto temblando entre mis dientes,
mas no quiero morderlo sin que Tú me lo digas.


Los muertos / Ediciones Cantalapiedra
Colección Adonais 1947

martes, 4 de marzo de 2014

3 Poemas de "La luz del nómada"-Luis Ansorena














Le dijo el río
a la rama:
-Hubo otro tiempo
en que pude sentir
en la arena de mi orilla
la huella
de la niña ciega
y un escalofrío
en el agua.

***

Y tú me preguntas, amor,
qué quiero representar.

Amor, represento tu amor.
Tu amor y mi amor.
Y todo el amor del mundo
y todo el amor del mundo
y todo el amor del mundo.

También represento el dolor.
Tu dolor y mi dolor.
Y tu mirada perdida
en las ausencias del alma.
Y los ojos de aquel niño
que pedía a los turistas
en aquella plaza de Agra.
Y las paredes de Baam
y las arenas del Sáhara.
Las mulatas de Itapoán
paseando por la playa.
Las heridas en combate
de aquel loco soñador
que quiso cambiar el mundo
y solo encontró dolor.
Y todo el dolor del mundo
y todo el dolor del mundo
y todo el dolor del mundo.

Y aquel amanecer en Delhi
y el anciano que vivía en una caja.
Y el frío del Uhuru Pick
y el viento entre las jaimas
y las lágrimas de arena
de los niños de Tonduf.
Y el rojo del Fuerte Rojo
y el cielo del azul de Son Saura
y el amarillo del Tar
y el ocre del Masai Mara.
Y todo el color del mundo
y todo el color del mundo
y todo el color del mundo.

Ahora ya sabes amor,
qué quiero representar.

Amor, dolor y color
y el mundo
que mira al mundo.

***

Tan lejos vivía aquel poeta
que parecía una flor de montaña.

Al preguntarle la gente
por qué vivía en el bosque.
sereno, mirando una flor,
dulcemente sonreía.

Pero después esa gente
atraída por su fama,
trajo a más gente.

Murió el bosque.
Murió la flor.
Murió el poeta.

Y ahora la gente se pregunta:
¿Dónde está el bosque?
¿Dónde la flor?
¿Dónde, el poeta?


La Luz del Nómada / Ediciones La Baragaña