viernes, 4 de abril de 2014

5 Poemas de "Tras la huella"-M. Cristina Rotger



















TRAS LA HUELLA

Descubrirme
saber qué soy,
si piedra o árbol
si barro o flor.

***

Bajo tus ramas
me contemplas y crujes.
¡Qué reclamas!

***

Hoy,
no lo he encontrado.
Muere la tarde.
Tras ella voy dejando huellas.

***

Bajo este árbol
silenciosa
se despide la hoja.

***

Aquél rebuzna
el gallo reclama espacio
tañe la campana.


Poemas de Las Hijas de la Luna / Ens agraden els llibres

jueves, 3 de abril de 2014

5 Poemas de "Júbilo"-Charo Leyva














JÚBILO

Daría todo
por ser
como este cielo
deshojado de nubes.
Llover todo mi silencio,
renacer cada mañana.
Jugar a ser
mar, río, agua,
fluir contigo
de lluvia
a lágrima.

***

Poned las manos
en el muro
mientras busco
en los bolsillos
la tristeza.
Ronroneo de gatos
acribillan la memoria.
Orejeras que separan
las palabras.
Hacen falta juglares.
Hacen falta verdades
para esgrimir estrellas.

***

Te busco 
en ese doble espejo,
en ese fluir
que nos devuelve
el mundo,
en ese fulgor
en ese vuelo
de tus ojos
a la risa.
Pero
si te miro
agoto 
la mirada.

***

A espaldas de mi misma,
huyendo de la palabra,
perdida en el silencio,
lloré en el espacio
que dejó tu cuerpo.

***

Cuando el sol
traga la tarde,
y el árbol
se mece con la
brisa,
tiemblo de soledad,
presa del puro azul.

Poemas de Las Hijas de la Luna / Ens agraden els llibres

lunes, 31 de marzo de 2014

3 Poemas de "Las aventuras perdidas"-Alejandra Pizarnik
















LA LUZ CAÍDA DE LA NOCHE

Vierte esfinge
tu llanto en mi delirio
crece con flores en mi espera
porque la salvación celebra
el manar de la nada.

Vierte esfinge
la paz de tus cabellos de piedra
en mi sangre rabiosa.

Yo no entiendo la música
del último abismo
yo no sé del sermón
del brazo de hiedra
pero quiero ser el pájaro enamorado
que arrastra a las muchachas
ebrias de misterio
quiero al pájaro sabio en amor
el único libre.

***

CENIZAS

Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.

Hemos creado el sermón,
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.

Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas,
frases como alas.

Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles
caminos.

Yo ahora estoy sola
-como la avara delirante
sobre su montaña de oro-
arrojando palabras hacia el cielo,
pero yo estoy sola
y no puedo decirle a mi amado
aquellas por las que vivo.

***

LA ÚNICA HERIDA

¿Qué bestia caída de pasmo
se arrastra por mi sangre
y quiere salvarse?
He aquí lo difícil:
caminar por las calles
y señalar el cielo o la tierra.


Las aventuras perdidas / Altamar

domingo, 30 de marzo de 2014

3 Poemas de "La pluralidad de los jardines"-Valentín Chacártegui


















Es duro el exilio
Que me aleja de tu voz
Y tu mirada.
Me dicen que es vana
La ilusoriedad
Que es más justa
La soledad.
Y ahora, desde la soledad
Me pregunto:
A qué tanta herida
De sueños,
Tanta mordedura
De vendavales
Cuando lo único que cabe ya
Es la migración del éxodo,
La decapitación
De todos los sentidos.

***

Entre el aliento
Y la montaña
Siete abismos
Y mi alma.

***

Ese instante de ti que no se agota,
Esa fosa común donde paren
Con frenesí tus besos enlutados.
Esa memoria que reitera
En la necesidad de ahogarnos,
Para no repetirnos, para amarnos
Sin descanso. Y es que todo es así,
Voluntad de ti sobre las charcas,
Esa voluntad que hace chocar
Los cantos rodados en la línea
De la sangre. Justo donde golpea
El canto de las ranas a medianoche,
Justo donde iniciamos los pasos
De la madrugada.
En el agua, a pesar de todo,
Ese instante de ti que no se agota.


La pluralidad de los jardines / Insomnus

sábado, 29 de marzo de 2014

3 Poemas de "Teoría del miedo"-Leopoldo María Panero















Oh mujer que reemplazas al poema
en la página, en tus labios
en el oro de tu sílice
con el oro blanco del himeneo
en la página que no existe.

***



Oh flor de la lluvia
flor de la nada
como una mujer gritando
bajo la lluvia
cuya mujer cuyo rostro es llanto
y cuyos ojos semejan la lluvia.


Teoría del miedo / Igitur poesía


lunes, 24 de marzo de 2014

Poesía de amor-Pablo Neruda

















Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas a mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guardia oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.

Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

***

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.

Aquí te amo.
Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como esas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

***

Esclava mía, tenme. Ámame. Esclava mía!
Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,
y en él despunta mi alma como una estrella fría.
Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.
Mi propio latigazo cae sobre mi vida.
Eres lo que está dentro de mí y está lejano.
Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.
Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos.
Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.
El eco de la voz más allá del silencio.
Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.


Poesía de amor / Mondadori

domingo, 23 de marzo de 2014

3 Poemas de "El viento"-Susana March





















Tú eres mi sed. Los pájaros, los astros...
¿Qué importa que haya un cielo?
¿Qué importa que te mueras y me muera?
¿Qué importa un Dios eterno?
Amo tu imperfección de barro oscuro,
amo tus ojos serios,
amo tus dulces manos pecadoras,
tu perdurable cuerpo...
¿Qué importa que te mueras y me muera?
Tú eres mi sed, el agua que deseo.
De bruces sobre el cauce impetuoso,
humildemente bebo.

***

OSCURO AMOR

Oscuro amor... Tu muerte es ya mi muerte.
Más allá de este mar, ¿qué extraña orilla
cobijará mi náufraga tristeza?
Me evadiré del viento
que transita en mi sangre,
sacudiré mis lágrimas
como las largas crines de un caballo salvaje.
Quiero partir contigo,
sin mí, por los senderos
extraños y remotos
por donde vas a ciegas, tropezando.
Te seguiré sin lástima y sin gloria,
mendiga de unos ojos,
de una voz, de una mano cercenada
en el umbral del sueño...

Te seguiré hasta allí donde tú acabas
para acabar contigo.

***

YO

Yo. Siempre yo.
Y mi sombra oscura persiguiéndome...
Yo en todas las esquinas
desconcertada y múltiple.
Yo. ¡Siempre yo!
Y Dios pesándome en la sangre
como un hijo que se sueña.
Y un tremolar de ángeles libres
sobre mis párpados cerrados.
Y luego una gran fatiga,
una huella de algo que no ha sido,
un retornar a mí para morirme...


El viento / Ediciones Torremozas