viernes, 14 de febrero de 2014

Como último recurso-Alejandro Céspedes














Como último recurso
he ido a buscar fantasmas
a un sombrío desván de mi memoria,
pero el tiempo ha raído la urdimbre de sus sábanas
y ahora yacen desnudos, invisibles, ausentes.

Tumbado sobre el moho del recuerdo
espero con paciencia
que el castillo de sombras, construido
con tan enorme esfuerzo, se incline ante los días,
impasible rumiantes
que lo trituran todo.

Sólo subiste el eco
de su run-run mecánico,
la experiencia de amortiguar el grito
de los sueños tronzados que siguen fragmentándose
hasta volverse arena de un reloj insaciable.

El tiempo es mi resaca.
Del poso de los vasos
resucitan de nuevo mis espectros,
y el amargo espejismo que vive en las botellas
me hace ver que debajo del escombro aún hay vida.


Las palomas mensajeras sólo saben volver  / Ediciones Hiperión

jueves, 13 de febrero de 2014

3 Poemas-Valentín Chacártegui













Habitad vuestra vida,
¡gritadla!
No os la arrebate
el aliento de la tierra
cuarteada,
la sequía y la desidia.
Amad.
Sólo el ser amante
privará de azul
a las alturas

 ***

¡Besaos hombres del mundo!
Es el silencio de la unión
lo que despertará a la bestia.
Dejad que os arranque
los rostros.
Sé que amáis con el corazón.

***

En los nidos antiguos reposa
la esencia del trino.
Abro la ventana
y respiro el aire de la mañana
y veo al mirlo de pico aderezado.
Nubes como montañas
oscuras y amenazantes.
De nuevo siento el aliento de la bestia,
sus garras en mi vientre.
De la tierra brota
un jardín de alas y rosas.

El lento vals de las bestias / Bradbury ediciones

martes, 11 de febrero de 2014

Haikus-M. Cristina Rotger



















Pájarosnube
el vuelo de hojas rojas.
Habla Noviembre.

***

En mi corazón
mirlos alborotados
¿Es Abril o tú?

***

Un abejorro
¿Encontraré poesía hoy?
Escucho, liba

***

No digas nada
en tu nombre sin nombrar
busco perderme

***

Puerta entreabierta
para instante sin nombre

***

También añoro
navegar tu cintura
volver a tu piel


Viento, luna, tú / Editorial Rapitbook

lunes, 10 de febrero de 2014

Sonata Claro de Luna-Richard Clayderman

Richard Clayderman / Youtube

Qué vértigo-Alejandro Céspedes














Qué vértigo asomarme
al abismo en que duermen los recuerdos.

El tiempo transparente,
confunde a los sentidos
y al extender las manos
para recomponer ruinas dispersas
me empuja hacia el vacío que de súbito abre.

Se disfraza otras veces
de playa solitaria
y con el ronroneo de sus olas
va enzarzando los pies de la memoria
y la lleva hasta el fondo de los días hundidos.

Allí están las veredas que trazaron los labios
hacia ningún destino,
                                hoy cubiertas de algas.
Están allí los restos de los nombres
que aprendí a susurrar,
las caricias prendidas en jirones de náufragos,
deseos esparcidos,
promesas encalladas...

El recuerdo conjura estas ruinas de atlante.
Los fantasmas reviven,
reviven pasiones olvidadas
y vuelven a besarme en las mejillas
aquellos sueños dulces, acelerados, frágiles,
que intentaba beber,
pero al llegar el día
con su aullido de luz los fragmentaba
llenándome la boca de cristales.

Oh sueños penitentes,
cogedme de la mano,
robemos el recuerdo algún instante
de ese trozo de vida digerible.
Accedamos descalzos a su indócil esencia
para que no se escapen los cándidos fantasmas
que están de aquel naufragio resurgiendo.

Las palomas mensajeras sólo saben volver / Ediciones Hiperión

domingo, 9 de febrero de 2014

En la cafetería-Olvido García Valdés



















En la cafetería de unos grandes almacenes, más
allá, casi enfrente, dos hombres. En la mesa
contigua a la suya, dos mujeres de leves
rasgos orientales se disponen a irse, parecen
madre e hija. Los dos dirigen
al unísono la vista a sus traseros, casi
al alcance de la mano. Su mirada, los
gestos, las risotadas apenas contenidas
traducen inaudibles la lubricidad de las
palabras. Ajenas a ellas, continúan
una conversación que al pasar a mi lado
escucho en lengua inglesa. Los ojos
de los hombres han seguido el trayecto fijos
en el mismo punto. No es seguro que a esto
Freud lo llamara fase anal y me pregunto
cómo afecta a las mujeres la escena, si sabemos
al verla el lugar que ocupamos; nadie
al parecer alrededor observa nada. ¿Cómo
pueden, pregunto tras hacer relato, cómo pueden
hablar así entre sí? ¬Tal vez por la costumbre
porque así lo han expresado y compartido
desde chicos¬.  Ellos también, al volver sus
mujeres y una niña del baño, se levantan y salen.


Lo solo del animal / Tusquets Editores