lunes, 10 de febrero de 2014

Sonata Claro de Luna-Richard Clayderman

Richard Clayderman / Youtube

Qué vértigo-Alejandro Céspedes














Qué vértigo asomarme
al abismo en que duermen los recuerdos.

El tiempo transparente,
confunde a los sentidos
y al extender las manos
para recomponer ruinas dispersas
me empuja hacia el vacío que de súbito abre.

Se disfraza otras veces
de playa solitaria
y con el ronroneo de sus olas
va enzarzando los pies de la memoria
y la lleva hasta el fondo de los días hundidos.

Allí están las veredas que trazaron los labios
hacia ningún destino,
                                hoy cubiertas de algas.
Están allí los restos de los nombres
que aprendí a susurrar,
las caricias prendidas en jirones de náufragos,
deseos esparcidos,
promesas encalladas...

El recuerdo conjura estas ruinas de atlante.
Los fantasmas reviven,
reviven pasiones olvidadas
y vuelven a besarme en las mejillas
aquellos sueños dulces, acelerados, frágiles,
que intentaba beber,
pero al llegar el día
con su aullido de luz los fragmentaba
llenándome la boca de cristales.

Oh sueños penitentes,
cogedme de la mano,
robemos el recuerdo algún instante
de ese trozo de vida digerible.
Accedamos descalzos a su indócil esencia
para que no se escapen los cándidos fantasmas
que están de aquel naufragio resurgiendo.

Las palomas mensajeras sólo saben volver / Ediciones Hiperión

domingo, 9 de febrero de 2014

En la cafetería-Olvido García Valdés



















En la cafetería de unos grandes almacenes, más
allá, casi enfrente, dos hombres. En la mesa
contigua a la suya, dos mujeres de leves
rasgos orientales se disponen a irse, parecen
madre e hija. Los dos dirigen
al unísono la vista a sus traseros, casi
al alcance de la mano. Su mirada, los
gestos, las risotadas apenas contenidas
traducen inaudibles la lubricidad de las
palabras. Ajenas a ellas, continúan
una conversación que al pasar a mi lado
escucho en lengua inglesa. Los ojos
de los hombres han seguido el trayecto fijos
en el mismo punto. No es seguro que a esto
Freud lo llamara fase anal y me pregunto
cómo afecta a las mujeres la escena, si sabemos
al verla el lugar que ocupamos; nadie
al parecer alrededor observa nada. ¿Cómo
pueden, pregunto tras hacer relato, cómo pueden
hablar así entre sí? ¬Tal vez por la costumbre
porque así lo han expresado y compartido
desde chicos¬.  Ellos también, al volver sus
mujeres y una niña del baño, se levantan y salen.


Lo solo del animal / Tusquets Editores

sábado, 8 de febrero de 2014

Olmos y Cerezos-Jorge Espina














Es verano.
Nos acostamos sobre la hierba
A la sombra de un árbol.
Contemplamos las ramas.
No vemos el mismo árbol.
Yo digo que es un olmo,
Tú dices que es un cerezo.
Para ti todo son cerezos,
Existe una mirada interior.
Aunque te prestara mis ojos
No verías el mismo árbol
Sonríes.
Te parece bien que yo vea un olmo
Sonríes.
Aunque me prestaras tus ojos
No vería el mismo árbol.

Pasa el tiempo.

Tú ya no estás.

Todos los olmos
Se tornan
Cerezos.

Reverdecer / Ediciones Baile del Sol

Sufres-Alejandro Céspedes













Sufres el espejismo de la noche
que rellena los vasos
y te envía sus sombras alcahuetas.
Pero el día se empeña en recordarnos
que la noche es la niebla que separa el miedo,
y la escarcha que asoma detrás de los cristales
se afila en una larga estalactita
que es preciso beber para saber que estamos
juntos, aunque ya existe una frontera
trazada entre los dos como una herida
que no quiere curar, ni emponzoñarse.

En la cima del sueño
el día tensa el arco.

El primer haz de luz que nos alcance
nos dejará desnudos de promesas.
Recoge esas palabras en desuso
antes que la mañana nos dispare.
No me dejes caer en la tentación,
y líbrame del mal,
del bien,
de la esperanza.

Las palomas mensajeras sólo saben volver / Ediciones Hiperión

domingo, 2 de febrero de 2014

Vínculo-Miquel Àngel Lladó Ribas


Sé que a ratos
nos une
un vínculo blanco y visible.
Un vínculo blando
y sin embargo tierno,
de piel
y dedos y uñas,
que a ratos viaja en bus
o se pasea calle arriba
entre un laberinto
de notable indiferencia.

Sé que a ratos
se trenza
y se funde en un solo latido,
ajeno
al estridente griterío de las bocinas
o a la altivez de los adolescente
que merodean
por los Sagrados Templos de la Anorexia.

Sé que a ratos
habla
y me dice cosas de Ti,
bellas palabras
que permanecen en mi oído
como un hálito otoñal,
suave
y reconfortante.

El inquilino del hielo / Editorial casabierta
(edición bilingüe)

sábado, 1 de febrero de 2014

Tiene-Jorge Espina












Tiene un señuelo
clavado en el pecho
y algo
o alguien
tensa el sedal
del otro lado.

Se revuelve en el balancín
tratando de soltarse
mientras lee tus poemas.

Volver al pan, llegar a casa / Ediciones Canalla