lunes, 10 de febrero de 2014

Qué vértigo-Alejandro Céspedes














Qué vértigo asomarme
al abismo en que duermen los recuerdos.

El tiempo transparente,
confunde a los sentidos
y al extender las manos
para recomponer ruinas dispersas
me empuja hacia el vacío que de súbito abre.

Se disfraza otras veces
de playa solitaria
y con el ronroneo de sus olas
va enzarzando los pies de la memoria
y la lleva hasta el fondo de los días hundidos.

Allí están las veredas que trazaron los labios
hacia ningún destino,
                                hoy cubiertas de algas.
Están allí los restos de los nombres
que aprendí a susurrar,
las caricias prendidas en jirones de náufragos,
deseos esparcidos,
promesas encalladas...

El recuerdo conjura estas ruinas de atlante.
Los fantasmas reviven,
reviven pasiones olvidadas
y vuelven a besarme en las mejillas
aquellos sueños dulces, acelerados, frágiles,
que intentaba beber,
pero al llegar el día
con su aullido de luz los fragmentaba
llenándome la boca de cristales.

Oh sueños penitentes,
cogedme de la mano,
robemos el recuerdo algún instante
de ese trozo de vida digerible.
Accedamos descalzos a su indócil esencia
para que no se escapen los cándidos fantasmas
que están de aquel naufragio resurgiendo.

Las palomas mensajeras sólo saben volver / Ediciones Hiperión

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