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No hay palabras que irrumpan en la oscuridad
ni dioses que alcen la mano.
Adonde quiera que mire...
tierra amontonándose.
No hay formas que se desprendan
ni sombras que se ciernan.
Y sigo oyendo todavía:
"Demasiado tarde, demasiado tarde".
***
A...
Toma la pesada carga de mis deseos.
La vida es amplia y no tiene prisa.
Restan aún muchos países en el mundo
y abundantes noches al descampado.
¿Pues quién conoce la balanza
de la vida y los pesares?
Quizá en los días de senectud
todo esto se dirima.
***
DESPEDIDA
Tú nos provocas el duelo de que nada perdura
para nosotros
y nos brindas esperanza cuando tantas cosas se
apresuran,
eres para nosotros señal de alegría y dolores,
nos muestras los caminos y nos abres los corazones.
Tú ensamblas como jamás lo harían nuestras
manos.
Creemos en la fidelidad y sentimos el cambio.
No podemos decir hasta qué punto nos unimos.
La único que podemos hacer es llorar.
***
A nadie le incumbre
lo que somos y lo que parecemos.
Eñl cielo está en llamas,
clarea el firmamento
por encima de un estar juntos
desconociendo el camino.
***
Aún sin noticia
de aquellos días
que, dándose paso unos a otros,
se consumieron fogosamente
y nos laceraron:
la llaga que deja la dicha
se torna estigma, no cicatriz.
De ello no queda noticia
si tu decir
no le brindara permanencia:
la palabra poetizada
es sede que ampara y no guarida.